viernes, 31 de julio de 2015

Me equivoqué, ¿y qué?





Los errores son como una filtración mal trabajada. Puede que trates de no verlos, pero eventualmente vuelven a aparecer.  Cuando no se hizo bien un trabajo, éste termina torturándote por un buen tiempo hasta que logres de alguna manera solventar el error.

Y quien no se equivoca?

La cruda verdad: Los errores son oportunidades incómodas para crecer sin placer. Los errores son problemas causados por nosotros mismos. Cuanto más uno se equivoca pues más llenas la vida de momentos incómodos y sin placer. Por lo que hay que aprender a equivocarse menos.

Cómo se logra equivocarse menos?, depende de lo que estemos hablando, puede implicar estudiar, entrenarse, aprender de otros, o solamente un tema de actitud al poner atención en lo que hacemos.

Un documento mal archivado puede generar un tremendo problema cuando lo necesites con urgencia y no lo encuentres.   El no renovar tu seguro por no estar pendiente de las fechas,  te puede implicar estar en serios problemas cuando lo necesitesUn error en una aplicación a la Universidad que quieres entrar puede costar que no te acepten; y luego quedarte sin nada por un tiempo.

Ejemplos hay muchos, y son errores que causan muchas molestias, pérdidas de tiempo y malestar personal.Hay quienes viven en esa constante pérdida de energías por sus reiteradas equivocaciones.

Hay errores más graves que tienen consecuencias serias porque nos perjudican a nosotros mismos y a otros; y cuyas soluciones son complicadas.  

Engañar a  quienes se quiere es uno de los errores que más consecuencias  tiene ya que es posible no tenga solución. Un error de diagnóstico por no tener la suficiente experiencia genera consecuencias graves en el paciente que puede no tenga solución; y además puede implicar la pérdida del trabajo. 

Esto lo que quiere decir es que aunque es verdad que los errores nos enseñan y son inevitables cuando se está aprendiendo sobre todo; también es verdad que debemos evitarlos en lo posible.  Vale la pena el esfuerzo en dedicarle toda la atención a lo que hacemos y a lo que tenemos. Si nos equivocamos, no habrá mayor problema cuando se trata de una excepción, y no una regla, en tu estilo de vida. 

Muchos se escudan en que equivocarse es natural  y van por la vida haciendo desastres por donde pasan. Hay quienes no ponen atención en su trabajo, o no cuidan los detalles personales, les da igual los resultados de lo que hacen y viven de manera ligera sin ocuparse de hacer las cosas bien.

Cuando adoptamos la actitud de hacer las cosas lo mejor posible, se disfrutan más.


¿Lo hice bien?

¿Cómo saber que se hizo bien el trabajo? .Cuando las cosas funcionan sin que tú estés promoviéndolas. Sencillo, pero verdad.

Tanto a nivel profesional como personal nos dedicamos a sembrar a veces por mucho tiempo y no vemos resultados hasta que un día, uno no está y nos damos cuenta que aquello que sembraste, está siguiendo su curso de la mejor manera.

Para mí se manifiesta en pequeños momentos a veces muy rápidos en donde puedo sentir una dicha extrema de saber que lo hice bien. Es un éxtasis. Son para mí momentos de sumo placer. Claro, siempre he sido una persona más espiritual, y se me hace fácil la expresión; para otros esa comparación de placer sólo la encuentran en momentos íntimos…para mí y sin ningún prejuicio ni nada que perder puedo afirmar que estos momentos me dan una dicha más permanente-.

Hoy tuve uno de esos momentos, cuando mi hijo mayor me acompañaba en una emergencia familiar con su abuela.   Ver cómo era gentil y atento con su abuela no es una sorpresa ya porque es otra siembra que ya tuvo frutos, pero ver cómo  ayudaba a un señor que no conocía con impedimentos en la clínica y así mismo era gentil con el señor del estacionamiento y también con el médico, me hizo sentir calladamente feliz. “Es un buen muchacho”, me dije..”lo hice bien!”.  
Una de las reglas de la vida para ser feliz ya la tiene bien arraigada; y es sentirse útil a los demás, ser una persona de buenos sentimientos hacia nuestro entorno por igual. Suena sé un poco aburrido para la mayoría de los que algún día lean esto, pero en eso soy aburrida, me disculpo.

Momentos de estos los he tenido con mis otros dos hijos, muy sencillos, pero significativos. De lo más recientes a modo de ejemplo es cuando uno de ellos al regresar de un camp se trajo una bolsa de mensajes de sus compañeros…Todas las notas se referían a él como un chico amistoso, gracioso, y uno le escribió una nota de despedida en donde le agradecía que le hubiera dado esos 10 dólares que no tenía para comprarse un helado sin conocerlo…y que algún día él también le brindaría un helado. Para mí esa nota ya lo hizo todo: “Es un buen chico”. 

De los instantes significativos con el tercer hijo más recientes  fue cuando él y su hermano se embarcaban solos en un viaje y al despedirse de mí, mientras uno preguntaba y con justa razón los detalles de cómo era el proceso de embarque e inmigración para no equivocarse, éste sólo preguntó si yo estaría bien y cómo iría a mi vuelo ya que llovía fuerte y había que caminar al otro puerto de salida. Me provocaba besarle y abrasarle, pero me contuve ya que sé de sobra que en su adolescencia  esos momentos en público son muy embarazosos- Ese fue un momento en el que sentí que él ya tenía ese ingrediente vital en la vida: Esa atención especial que requiere amar a alguien más allá de uno mismo. “Él ya sabe que es amar”.

Es muy posible que la mayoría de los padres estos momentos los sienten cuando el hijo se gradúa, o cuando hace bien un acto de baile, o cuando saca buenas notas, o gana algún premio. En mi caso esas son satisfacciones. Las satisfacciones dan alegría a largo plazo, dan una paz enorme el ver cómo ellos logran superarse en el camino de ser independientes y en la búsqueda de aquello que les gusta hacer;  pero  el instante de placer que sienten de haber cumplido la meta, es de ellos.  Aprovecho la ocasión para invitar a la reflexión a un grupo de padres que suelen agregarse el mérito personal de sus hijos. Una cosa es felicitarlos, y otra es sentirse exitosos por lo que ellos lograron.


Cuando dejaba la empresa donde trabajé por 21 años me preguntaba qué pasaría cuando yo no estuviera. Sabía que nadie es indispensable, pero también sabía que había presenciado y vivido lo que es heredar una gerencia desorganizada, sin mística y sin un trabajo que continuar.  Había presenciado lo que es dejar con la gestión de trabajo  una empresa sin flujo, había presenciado lo que es dejar una empresa llena de gastos sin ingresos a la par de ellos. Comenzar de nuevo desde 0 no es fácil cuando hay compromisos económicos que afrontar en una organización, y ello sólo es para expertos. A última hora antes de irme, no era el momento para dejar las cosas organizadas, porque así no funciona. Se puede dejar el archivo organizado y el escritorio limpio, pero lo que más importa es si dejaste sembrado en tu equipo una forma de trabajar sana para la empresa.  

No dejé mi escritorio quizás ordenado porque trabajé hasta el último minuto en la operación diaria con intensidad, pero me preocupé en los últimos meses de dejar a alguien a quien yo misma busqué; y me preocupé de dejarle  lo que se le podía transmitir,  ya que es imposible trasladar lo aprendido en un lapso de tiempo limitado.  Cuando salí esperé ansiosamente ver si salía humo de incendio o no. No lo hubo. 

En silencio he visto como la gerencia siguió sin obstáculos su camino, que siguen teniendo buenos resultados; aún cuando el entorno ha cambiado drásticamente en estos dos años que no estoy, el equipo se mantiene. Obviamente habrá problemas como todos los tenemos, sin embargo tienen con qué y con quien afrontarlos. Parece sencillo desde afuera, pero les digo que no lo es. Cuando todo fluye, es que hay trabajo bien hecho.  Suena un poco prepotente?, pues nuevamente me disculpan; si me doy aplausos cuando los merezco. El día que me despedí de mi equipo sentí ese otro momento de éxtasis porque la energía que me transmitieron en ese instante era de gratitud y de confianza. Me dije “valió la pena, el equipo es unido, fuerte y bueno”…y así fue.


lunes, 18 de mayo de 2015

el mundo al revès

No es fácil en este mundo ser una persona de valores, honesta, recta y honrada. Estamos rodeados de un ambiente en general bastante deteriorado, donde las descripciones más comunes son:

-Los vivos
-Los tramposos
-Los mentirosos
-Los anti-éticos
-Los que no ayudan 
-Los interesados
-Los descuidados
-Los ahorrativos
-Los envidiosos
-Los chismosos
- Y pare de contar.....

Todos ellos en general son aceptados de la mejor manera en la sociedad.

Allí en el medio esta uno tratando de vivir del trabajo, de forma solidaria, y sin mucho mas afán que disfrutar la vida de manera sana. Desafortunadamente las personas más o menos rectas van formando una coraza para protegerse de esta especie de zoológico en donde uno no quiere ni dejarse tocar. Por ello si nos encontramos gente afín, nos pueden juzgar mal de entrada considerando que somos iguales a los demás. 

También es muy posible que nos la pasemos buscando pares similares con quien disfrutar y compartir; y vayamos tachando de la lista a medida que pasa el tiempo a quienes considerábamos iguales, y resultaron ser uno más del montón. 

El mundo de hoy no es fácil, no nos queda otra que mantenernos firmes, ejercer nuestro derecho a ser diferentes, aún cuando sepamos que sólo nos rodearán si tuvimos suerte, un puñado de personas que como nosotros, se niegan en seguir a un mundo al revés.


domingo, 17 de mayo de 2015

al afán de la critica femenina

Si hay algo de lo cual no me enorgullece mi genero es la particular insistencia en tomar partido en todo cuanto nos rodea y hacer criticas aún cuando no las pidan. No todos los seres femeninos son iguales, pero he encontrado que es una gran mayoría.

Requiere de una inmensa paciencia no caer en malas contestaciones como "que te importa", o "que tal si te metes en tus cosas en lugar de las mías", o "si yo no critico tu manera por qué tengo que aguantar que tu lo hagas".  Siempre suelen ponerse en el papel de yo lo hago mejor, hazlo así...desde una receta, como criar a los hijos, en fin....

Sobre el tema de los hijos y como los criamos podría hacer un libro de todas las "sugerencias" recibidas y de gente cuyos hijos además no son los que yo quisiera para mí. La realidad y lo más justo seria es que uno pida consejo y ayuda cuando la quiera y la necesite. 

Por eso a veces queridas mujeres, nuestros hombres se cansan y se aíslan frente al TV (u otros medios) de manera de evadir tanta critica, deseando compañía mas ligera y con menos sabiduría que no necesitan o quieren constantemente.

El momento de aplicar los conocimientos adquiridos por experiencia o estudio es aquel en el es necesario. Sepamos ver ese momento!!




jueves, 30 de abril de 2015

el empujon y el agradecimiento

Hace unos días una amiga me agradecía por mi "empujón". Después de meses de depresión pos-separación había decidido comenzar a hacer ejercicio, ir al parque, ir al gym. Comenzó por acompañarnos  a mi y una amiga después de caminar solo con un café, luego salio a caminar con nosotras y también toma café.... y ahora ya está en el Gym. Se siente mas positiva y arrancó la acción de una nueva vida.

Todos necesitamos ese empujón en algún momento y pidamos a D.os tener gente a nuestro lado que lo haga. La  auto-gestión es vital ya que tampoco podemos vivir dependiendo de la voluntad de otros para lograr nuestras metas, pero hay momentos que el empujón es elemental. El empujón se agradece porque se sabe que solos no lo hubiéramos logrado. Cuando agradecemos y reconocemos que podemos necesitar en momentos de otros, crecemos, nos hacemos más fuertes y sobre todo nos convertimos en el empujón de otros ya que hemos vivido en carne propia lo milagroso de esa ayuda.

Yo he estado bendecida de haber tenido y de tener mis empujones cuando lo he necesitado, y  como digo también me he dejado empujar cuando se que es algo que me ayuda. Es importante mantenerse positivo, salir de la zona de confort y explorar cuando nos rodean agentes que nos empujan a lograr cosas que solos no podemos alcanzar.

Miren este video y entenderán a que me refiero.

http://www.cnn.com/video/data/2.0/video/spanish/2015/04/29/cnnee-cala-maickel-melamed-how-to-finish-boston.cnn.html

viernes, 20 de marzo de 2015

la cronica de una muerte anunciada

Así como el libro de Gabriel García Marquez nos cuenta como es la Crónica de una Muerte Anunciada, en los negocios a veces no le hacemos caso a nuestros instintos y ello nos hace caer en resultados nefastos pronosticados por nuestra experiencia.

No es fácil, ya que cuando intuimos que algo puede salir mal, nuestra alma de luchadores incansables y la seguridad que tenemos en que podemos afrontar todo con mucha constancia y estrategia nos hace sucumbir en las peligrosos caminos de lo que yo llamo..el campo minado.

Hay campos minados, oportunidades que tenemos de negocios que sabemos que incluyen riesgos. Sin embargo cuando los riesgos ya fueron asumidos en el pasado sin éxito, significa que estamos enfrente de algo que lo más seguro es que no salga bien. La experiencia es la que determina nuestras acertadas decisiones de donde o  no meternos.

Hoy he reflexionado con ello, luego del amargo sabor de haber pasado muchísimas horas de trabajo e invertido un capital en una oportunidad que sabia desde un inicio que se perfilaba peligrosa.  Mi cliente que es amigo, desde el día 1 y hasta hoy no es consistente en sus ideas, disperso, inflexible, imponente en sus determinaciones, desordenado en su forma de actuar y comunicarse, una combinación explosiva en los negocios.  Si a esto le agregamos una relación de amistad que puede quedar lastimada si no resulta, peor aun.

Por que caí en esto? Pues por mis convicciones de que  siempre que se pueda,  las oportunidades que se presentan  deben tomarse; si sabemos que tenemos la capacidad de ejecutarlas. Se lo decía a mi equipo de ventas, un cliente con una necesidad, con ganas de invertir en tu servicio, que paga, debe abordarse con toda la energía.  Pues tengo que reconocer que estas premisas en las que creía no están muy en lo correcto en algunas oportunidades- Las relaciones comerciales enfocadas en servicios deben ser de respeto mutuo; y las condiciones de trabajo deben ser convenidas y aprobadas entre ambos. Hay alguien que paga y otro que da un servicio; pero esto no significa que el que paga puede imponer su manera de hacer el negocio. Cuando esto sucede, es poco factible un buen resultado.



domingo, 1 de marzo de 2015

ojo por ojo

Si hay un comportamiento del ser humano que demuestra el nivel de madurez y como digo yo el nivel de vida que tienes encima, la cantidad de golpes que has superado, que demuestra lo grande o pequeño de tu corazón es el actuar bajo la anticuada regla del Ojo por Ojo.

No me saludas, yo no te saludo, no me das regalo, yo no te doy regalo, no me ayudas, yo no te ayudo,  no me invitas, no te invito, no me pones el "me gusta" en facebook, yo tampoco;  no me sigues, no te sigo en twitter; y pare de contar.

De repente te encuentras con un amigo que ya no te saluda...e inmediatamente te preguntas ¿Que le habré hecho yo?, aunque lo más probable es que este en un mal día.

Reconozco en mi persona que no es fácil olvidar los desencantos de no recibir la llamada en tu cumpleaños de ese querido amigo que aprecias y que siempre llamas en su cumpleaños. Reconozco que me ha costado recuperarme de haber invitado a merendar a 5 amigas y una de ellas ni vino ni nunca llamó a disculparse por no venir. Reconozco que me ha costado asumir  en la mirada de algunas personas el "qué me importa", cuando llena de entusiasmo voy a contarles mis buenas noticias.  Y reconozco que no es fácil caer en la tentación del ojo por ojo en esos casos; ya no llamar en su cumpleaños a mi amiga, no volver a invitar a la otra, o separarme de aquellos que no siento que comparten mis alegrías. La realidad es que la mayoría de las veces todas estas situaciones no tienen la lectura que le damos, y son simplemente resultado de cosas tontas sin importancia que no ameritan tomar "represalias". Posiblemente mi amiga el día de mi cumpleaños estuvo muy ocupada y lo olvidó; la otra no tomó la merienda como una invitación formal y aquella en el momento que fuiste a contarle estaba con su mente en otra cosa.

Para ello digo yo están las segundas oportunidades. Dejemos que el tiempo nos diga si efectivamente debemos tomar alguna acción; pero mientras tanto nuestro corazón esta abierto a dar sin recibir.