Esta pregunta me la hago casi que a diario. Vivo en un país que en los últimos 10 años va en caída libre al más temible de los estados: la bancarrota. Estar en bancarrota es un estado en el que he vivido. No tener dinero en la cuenta y afrontar gastos inevitables es una de las condiciones a la que más tememos después de la enfermedad. Hay que vivirlo para comprenderlo. La única manera de salir de ese estado es antes haber logrado la plenitud, ya que lo aprendido te sirve para salir del fracaso. Una vez el dueño de la empresa donde trabajé por largos años me decía que para alguien de éxito salir de un fracaso es sólo un tema de tiempo, caer y levantarse es una habilidad que se aprende.
Los líderes en esta Venezuela no han construído por sí mismos nada y ello es gravísimo, dado que no cuentan con las destrezas para salir del hueco en el que estamos, y se niegan a recibir apoyo y asesoría de quienes sí lo saben hacer.
Esta incertidumbre de no ver futuro me ha tenido especialmente este año en un estado de angustia permanente. Casi a diario me pregunto que hacemos aquí?, nos falta voluntad para salir?, el temor a perder nuestro patrimonio ganado con muchísimo esfuerzo es más grande que las ganas de salir de este infierno? Es la responsabilidad de afrontar la educación de nuestros hijos afuera del país demasiado pesada para poder tomar la decisión de salir?
Estas respuestas las conozco, y me hace entender que la virtud más importante que en este momento necesito rescatar es la paciencia. Lo primero es lo primero, y en ese lugar están nuestros hijos. Así que mientras logramos garantizar su futuro no me queda otra que hacer a diario un reforzamiento positivo: "Estoy bien y me siento bien".
Vivo en una casa propia que construimos a nuestro gusto, rodeada de vecinos con los que nos llevamos bien, gente de trabajo como nosotros. Tengo un Club al que puedo ir, en el que me siento segura y tranquila y en donde puedo disfrutar el Avila que tanto amo, del deporte y de los amigos. Tengo un carro propio que me permite trasladarme de manera segura a todos lados. Tengo a mis padres y a mi suegra a 5 minutos de mi casa. Tenemos salud todos gracias a D-os. Tengo a mi marido, mi compañero fiel. Mis hijos si D.os quiere los podré ver dos o tres veces al año.
Carencias, muchas, ya lo sé. No hace falta enumerarlas, lo leo a diario en las noticias, lo veo a diario cuando salgo a trabajar, al mercado. Lo siento a diario en cada acto que queremos llevar a cabo. Es una lucha permanente por cada pequeña cosa que queremos lograr.
Pero saben qué? la vida es el ahora, y aún cuando es importante ser realista y planear, también lo es el cuidar lo que sí se tiene, agradecerlo y disfrutarlo.
Por qué sigo aquí? porque es la opción que he decidido me conviene en este momento, ya mañana no lo sabré. Seguiré con mi afirmación diaria hasta que se pueda: Estoy bien!
viernes, 5 de agosto de 2016
domingo, 24 de enero de 2016
"Hasta Aquí"
Hasta Aquí" me dije hace 3 años cuando decidí sin arrepentimientos que daba por terminada mi carrera ejecutiva corporativa de 21 años. Sabía que lo que venía después no era otro cargo, otra empresa, otro trabajo. No porque me habría ganado la lotería, o tenía una holgada cuenta de ahorros, sino porque en mi interior había una voz muy clara que me dijo que ya era el momento de un cambio radical.
Había dejado de lado por mucho tiempo a los amigos y hasta en muchos casos mi familia. Perdí muchos detalles y momentos que no vuelven y si continuaba así, podía predecir un futuro sola y aburrida. Hice un análisis y definitivamente elegí mi familia, mi salud, mi desarrollo personal.
Dejé el confort de mi trabajo y me arriesgué a lo impredecible. No se trataba de ganar más, sino de estar mejor. Estar más consciente de la vida, de cultivar y mejorar las relaciones familiares y personales, luchar por lo que deseo y tratar de lograrlo.
Hace 3 años lo hice y me siento satisfecha que he logrado mayor equilibrio entre mi mundo interior y el social. No me ha faltado nada, siempre he tenido oportunidades para ejercer de manera independiente. No se cayó el mundo sin mi trabajo fijo.
Ya ahora emprendo una nueva ruta, estoy trabajando en mi plan de vuelo para los próximos años. Lo vivido en estos tres años no lo cambio por nada. Han sido maravillosos. Los que vendrán si D-os quiere también serán grandiosos porque se construirán sobre la base de haber aprendido a vivir desprendiéndose de lo que no hacía falta y cargándose con lo que disfrutamos más.
martes, 19 de enero de 2016
De cómo le eché bolas..
Hoy el Facebook me recordó algunas fotos viejas que algunos amigos han publicado y me trajo ésta. Recuerdo ese día. Tenía 16 años y me graduaba de bachiller. Como siempre mi mamá escogió mi atuendo, y yo me dejaba. Su gusto particular por verme vestida como una muñeca estaba más que a la vista..inclusive ese era mi apodo entre mis compañeros.."La muñequita".

Y de inmediato pensé .."caramba cómo le eché Bolas"...como dicen en criollo.
El auto-motivarme y confiar en mí misma era un reto para mí. Me negaba a seguir creciendo como un maniquí sin poder de decisión. No estoy juzgando a mis padres, porque sé ahora que soy madre lo difícil de ese rol, y más aún cuando tus padres son tan jóvenes. Crecí en un ambiente cálido, humano, en donde no tuve excesos pero tampoco padecí necesidades. En el afán de cuidarme para que no tuviera carencias como las que ellos tuvieron, mis padres me sobre-protegieron olvidando mi propia identidad. Aunque parezca increíble tenía 15 años y nunca había podido escoger mi ropa, por ejemplo. Todo era comprado por mi mamá y puesto en mi closet y yo sumisamente aceptaba esto.
Estoy muy agradecida porque a lo largo de mi vida he sido rodeada de ángeles que sin a veces yo buscarlos, me han brindado su apoyo para siempre encontrar soluciones a todo. Tuve una amiga en la Universidad que hasta me enseñó a manejar, a estacionarme e inclusive me ayudaba en el tema de escoger mis atuendos. Me sentí cada vez más fuerte y comenzaba mi transformación. De una chiquilla tímida y retraída, me comenzaba a verme líder y auto-suficiente. Mis habilidades para expresarme me hicieron recibir elogios y muy buenas calificaciones además. Luego tuve otra amiga que me enseñó a divertirme y a relacionarme con los muchachos, llegando en un momento a superar a la maestra..... tenía muchas invitaciones y me daba el gusto de escoger la compañía que mejor me gustaba.
Me casé a los 25, ya trabajaba, y fui madre por primera vez a los 29 años después de algunas experiencias dramáticas, y en ese momento ya no sólo era una profesional estable sino que me sentía fuerte. Nunca he dejado de trabajar y prepararme a la par de la crianza de mis hijos, lo que me ha permitido estar actualizada e informada, lo cual agradezco a D-os. Claro, no se logra sólo. He tenido un marido extraordinario que me ha apoyado en todo. Sin yo saberlo ese empuje que tuve por estar activa laboralemente nos ha sacado muchas veces del barranco cuando hemos caído. El ser emprendedor natural como lo es mi esposo hace que necesariamente también necesites el apoyo cuando las cosas no salen tan bien.
Estoy a punto de cumplir los "sin..cuenta", sí así los llamo yo porque ya no sacaré más cuentas-, y el momento ha sido oportuno para evaluarme y no me queda más que sentirme satisfecha. Tengo muchas nuevas metas eso sí, cuentas pendientes conmigo misma,y eso a la final es la vida misma, un camino en el que cada quien tiene el momento perfecto para lograr lo que desea. Sólo es proponerselo. Sé que se hace más difícil a medida que se tiene más edad, pero no es imposible.

Y de inmediato pensé .."caramba cómo le eché Bolas"...como dicen en criollo.
El auto-motivarme y confiar en mí misma era un reto para mí. Me negaba a seguir creciendo como un maniquí sin poder de decisión. No estoy juzgando a mis padres, porque sé ahora que soy madre lo difícil de ese rol, y más aún cuando tus padres son tan jóvenes. Crecí en un ambiente cálido, humano, en donde no tuve excesos pero tampoco padecí necesidades. En el afán de cuidarme para que no tuviera carencias como las que ellos tuvieron, mis padres me sobre-protegieron olvidando mi propia identidad. Aunque parezca increíble tenía 15 años y nunca había podido escoger mi ropa, por ejemplo. Todo era comprado por mi mamá y puesto en mi closet y yo sumisamente aceptaba esto.
Estoy muy agradecida porque a lo largo de mi vida he sido rodeada de ángeles que sin a veces yo buscarlos, me han brindado su apoyo para siempre encontrar soluciones a todo. Tuve una amiga en la Universidad que hasta me enseñó a manejar, a estacionarme e inclusive me ayudaba en el tema de escoger mis atuendos. Me sentí cada vez más fuerte y comenzaba mi transformación. De una chiquilla tímida y retraída, me comenzaba a verme líder y auto-suficiente. Mis habilidades para expresarme me hicieron recibir elogios y muy buenas calificaciones además. Luego tuve otra amiga que me enseñó a divertirme y a relacionarme con los muchachos, llegando en un momento a superar a la maestra..... tenía muchas invitaciones y me daba el gusto de escoger la compañía que mejor me gustaba.
Me casé a los 25, ya trabajaba, y fui madre por primera vez a los 29 años después de algunas experiencias dramáticas, y en ese momento ya no sólo era una profesional estable sino que me sentía fuerte. Nunca he dejado de trabajar y prepararme a la par de la crianza de mis hijos, lo que me ha permitido estar actualizada e informada, lo cual agradezco a D-os. Claro, no se logra sólo. He tenido un marido extraordinario que me ha apoyado en todo. Sin yo saberlo ese empuje que tuve por estar activa laboralemente nos ha sacado muchas veces del barranco cuando hemos caído. El ser emprendedor natural como lo es mi esposo hace que necesariamente también necesites el apoyo cuando las cosas no salen tan bien.
Estoy a punto de cumplir los "sin..cuenta", sí así los llamo yo porque ya no sacaré más cuentas-, y el momento ha sido oportuno para evaluarme y no me queda más que sentirme satisfecha. Tengo muchas nuevas metas eso sí, cuentas pendientes conmigo misma,y eso a la final es la vida misma, un camino en el que cada quien tiene el momento perfecto para lograr lo que desea. Sólo es proponerselo. Sé que se hace más difícil a medida que se tiene más edad, pero no es imposible.
martes, 8 de diciembre de 2015
el lado oscuro del negocio de los servicios
Desde hace años había querido incursionar en el área de los servicios. Me habían vendido la idea de que era muy rentable y menos complicado el negocio que la comercialización de productos.
Sin embargo, el lidiar con lo "no tangible" y lo vulnerable que puede ser negociar con un cliente el tiempo invertido en la solicitud y los costos asociados, se convierte en algo muy serio que ataca la utilidad del negocio.
Los servicios cuando acompañan un producto (amazon), por ejemplo el envío de un bien (Fedex), o la personalización de un objeto es una cosa; pero la contratación de un servicio profesional es cosa seria. El tema del tiempo que toma el cierre, la satisfacción del cliente y lo subjetivo que puede ser; además de la cantidad de incidencias ajenas al servicio que pueden ocurrir hacen de este negocio de los servicios profesionales algo marginal y mucho más en un país con altísima inflación. Este es un nicho que sólo es interesante cuando es en grandes escalas, y cuando tu marca es tan reconocida que puedes facturar aún cuando por responsabilidad del cliente no pudiste culminar tu trabajo. Es el caso de grandes firmas de arquitectura por ejemplo que sólo hacen proyectos, o firmas de ingeniería. Ni hablar de ideas geniales en el tema de servicios como las redes sociales, que al final más que ofrecer el servicio, adquieren tus datos para comercializarlos, servicio que es tangible, medible, y con pago inmediato...negocio redondo.
El servicio profesional en países como Venezuela, es un negocio desprotegido legalmente y sujeto a la burla de clientes que te contratan y luego desisten, o se van de viaje en el medio del proceso, o simplemente deciden contratar a otro sin otro motivo que ahorrarse unos centavos. Juegan con tu tiempo, con tus recursos, y a menos que inviertas en abogados que consuman tu poca utilidad, sólo terminas volviéndote más experto en detectar a los clientes indeseables.
Luego de 3 años en esto de los servicios profesionales, tengo mil casos de éxito en los resultados logrados para mis clientes, pero mis bolsillos desproporcionalmente desgastados por la inflación y la poca utilidad.
Un aprendizaje! Los servicios deben acompañar a un proceso de comercialización cuando estamos hablando de emprendimientos de baja o mediana escala de inversión; o deben ser canalizados a través de la web con sistemas de pago por adelantado.
Espero mi experiencia sirva a otros.
domingo, 6 de diciembre de 2015
el mundo al reves. parte 2
En mi mundo en estos momentos estos son los valores que sobresalen:
1.-El dinero parece ser todo. La gente insiste en tratar de aparentar que lo tiene, Vive de las apariencias. Se gasta en tener una imagen impecable, carro, restaurantes y reuniones sociales. Las tarjetas de crédito full, deudas. Se ahorra en educación y en la casa. El interés por unirse a gente de dinero mueve las relaciones-
2.-Los títulos son muchas veces estafas. Todos se ponen su título encima sin ni siquiera haberlo ganado. Antes de saber el tipo de trabajo, desean saber el título del cargo a ocupar-.
3.-Los falsos elogios. Amiguismo, falta de sinceridad. Nos esmeramos en ayudar y colaborar con el que sabemos nos dará notoriedad en el entorno.
4.-Los atajos. El afán del camino rápido, corto y con el menor esfuerzo.
5.-Imitación. Desde copiar ideas, hasta seguir por emularlos a líderes que creemos nos convienen. Si él lo tiene, yo lo quiero.
En lugar de:
- Educación
- Trabajo significativo
- Ayudar al que lo necesita realmente
- Humildad
- Amor
- Honestidad
viernes, 31 de julio de 2015
Me equivoqué, ¿y qué?
Los errores son como una filtración mal trabajada. Puede que trates de no
verlos, pero eventualmente vuelven a aparecer.
Cuando no se hizo bien un trabajo, éste termina torturándote por un buen
tiempo hasta que logres de alguna manera solventar el error.
Y quien no se equivoca?
La cruda verdad: Los errores son oportunidades incómodas para crecer sin
placer. Los errores son problemas causados por nosotros mismos. Cuanto más uno
se equivoca pues más llenas la vida de momentos incómodos y sin placer. Por lo
que hay que aprender a equivocarse menos.
Cómo se logra equivocarse menos?, depende de lo que estemos hablando, puede
implicar estudiar, entrenarse, aprender de otros, o solamente un tema de
actitud al poner atención en lo que hacemos.
Un documento mal archivado puede generar un tremendo
problema cuando lo necesites con urgencia y no lo encuentres. El no renovar tu seguro por no estar pendiente de las
fechas, te puede implicar estar en
serios problemas cuando lo necesites. Un error en una aplicación a la Universidad que quieres entrar puede costar que no te acepten; y luego
quedarte sin nada por un tiempo.
Ejemplos hay muchos, y son errores que causan muchas molestias, pérdidas de
tiempo y malestar personal. Hay quienes viven en esa constante pérdida de energías por sus reiteradas equivocaciones.
Hay errores más graves que tienen consecuencias serias porque nos perjudican
a nosotros mismos y a otros; y cuyas soluciones son complicadas.
Engañar a quienes se quiere es uno
de los errores que más consecuencias
tiene ya que es posible no tenga solución. Un error de diagnóstico por no tener la suficiente experiencia genera consecuencias graves en el paciente que puede no tenga solución; y además puede
implicar la pérdida del trabajo.
Esto lo que quiere decir es que aunque es verdad que los errores nos
enseñan y son inevitables cuando se está aprendiendo sobre todo; también es verdad que debemos evitarlos en lo posible. Vale la pena el esfuerzo en dedicarle toda la atención a lo que hacemos y a lo que tenemos. Si nos equivocamos, no habrá mayor problema cuando se trata de una excepción, y no una regla, en tu estilo de vida.
Muchos se escudan en que equivocarse es
natural y van por la vida haciendo
desastres por donde pasan. Hay quienes no ponen atención en su trabajo, o no
cuidan los detalles personales, les da igual los resultados de lo que hacen y
viven de manera ligera sin ocuparse de hacer las cosas bien.
Cuando adoptamos la actitud de hacer las cosas lo mejor posible, se disfrutan más.
¿Lo hice bien?
¿Cómo saber que se hizo bien el trabajo? .Cuando las cosas funcionan sin que tú estés promoviéndolas. Sencillo, pero
verdad.
Tanto a nivel profesional como personal nos dedicamos a sembrar a veces por
mucho tiempo y no vemos resultados hasta que un día, uno no está y nos damos
cuenta que aquello que sembraste, está siguiendo su curso de la mejor manera.
Para mí se manifiesta en pequeños momentos a veces muy rápidos en donde
puedo sentir una dicha extrema de saber que lo hice bien. Es un éxtasis. Son para mí momentos de sumo placer. Claro, siempre he sido una persona más
espiritual, y se me hace fácil la expresión; para otros esa
comparación de placer sólo la encuentran en momentos íntimos…para mí y sin
ningún prejuicio ni nada que perder puedo afirmar que estos momentos me dan una
dicha más permanente-.
Hoy tuve uno de esos momentos, cuando mi hijo mayor me acompañaba en una
emergencia familiar con su abuela. Ver
cómo era gentil y atento con su abuela no es una sorpresa ya porque es otra
siembra que ya tuvo frutos, pero ver cómo
ayudaba a un señor que no conocía con impedimentos en la clínica y así
mismo era gentil con el señor del estacionamiento y también con el médico, me
hizo sentir calladamente feliz. “Es un buen muchacho”, me dije..”lo hice
bien!”.
Una de las reglas de la vida
para ser feliz ya la tiene bien arraigada; y es sentirse útil a los demás, ser
una persona de buenos sentimientos hacia nuestro entorno por igual. Suena sé un
poco aburrido para la mayoría de los que algún día lean esto, pero en eso soy
aburrida, me disculpo.
Momentos de estos los he tenido con mis otros dos hijos, muy sencillos,
pero significativos. De lo más recientes a modo de ejemplo es cuando uno de ellos
al regresar de un camp se trajo una bolsa de mensajes de sus compañeros…Todas
las notas se referían a él como un chico amistoso, gracioso, y uno le escribió
una nota de despedida en donde le agradecía que le hubiera dado esos 10 dólares
que no tenía para comprarse un helado sin conocerlo…y que algún día él también
le brindaría un helado. Para mí esa nota ya lo hizo todo: “Es un buen chico”.
De
los instantes significativos con el tercer hijo más recientes fue cuando él y su hermano se embarcaban
solos en un viaje y al despedirse de mí, mientras uno preguntaba y con justa
razón los detalles de cómo era el proceso de embarque e inmigración para no
equivocarse, éste sólo preguntó si yo estaría bien y cómo iría a mi vuelo ya
que llovía fuerte y había que caminar al otro puerto de salida. Me provocaba besarle y abrasarle, pero me contuve ya que sé de sobra que en su
adolescencia esos momentos en público
son muy embarazosos- Ese fue un momento en el que sentí que él ya tenía ese
ingrediente vital en la vida: Esa atención especial que requiere amar a alguien
más allá de uno mismo. “Él ya sabe que es amar”.
Es muy posible que la mayoría de
los padres estos momentos los sienten cuando el hijo se gradúa, o cuando hace
bien un acto de baile, o cuando saca buenas notas, o gana algún premio. En mi
caso esas son satisfacciones. Las satisfacciones dan alegría a largo plazo, dan
una paz enorme el ver cómo ellos logran superarse en el camino de ser
independientes y en la búsqueda de aquello que les gusta hacer; pero
el instante de placer que sienten de haber cumplido la meta, es de ellos.
Aprovecho la ocasión para invitar a la
reflexión a un grupo de padres que suelen agregarse el mérito personal de sus
hijos. Una cosa es felicitarlos, y otra es sentirse exitosos por lo que ellos
lograron.
Cuando dejaba la empresa donde trabajé por 21 años me preguntaba qué
pasaría cuando yo no estuviera. Sabía que nadie es indispensable, pero también
sabía que había presenciado y vivido lo que es heredar una gerencia
desorganizada, sin mística y sin un trabajo que continuar. Había presenciado lo que es dejar con la
gestión de trabajo una empresa sin
flujo, había presenciado lo que es dejar una empresa llena de gastos sin
ingresos a la par de ellos. Comenzar de nuevo desde 0 no es fácil cuando hay
compromisos económicos que afrontar en una organización, y ello sólo es para
expertos. A última hora antes de irme, no era el momento para
dejar las cosas organizadas, porque así no funciona. Se puede dejar el archivo
organizado y el escritorio limpio, pero lo que más importa es si dejaste
sembrado en tu equipo una forma de trabajar sana para la empresa.
No dejé mi escritorio quizás ordenado porque
trabajé hasta el último minuto en la operación diaria con intensidad, pero me
preocupé en los últimos meses de dejar a alguien a quien yo misma busqué; y me
preocupé de dejarle lo que se le podía
transmitir, ya que es imposible
trasladar lo aprendido en un lapso de tiempo limitado. Cuando salí esperé ansiosamente ver si salía
humo de incendio o no. No lo hubo.
En silencio he visto como la gerencia siguió
sin obstáculos su camino, que siguen teniendo buenos resultados; aún cuando el
entorno ha cambiado drásticamente en estos dos años que no estoy, el equipo se
mantiene. Obviamente habrá problemas como todos los tenemos, sin embargo tienen
con qué y con quien afrontarlos. Parece sencillo desde afuera, pero les digo
que no lo es. Cuando todo fluye, es que hay trabajo bien hecho. Suena un poco prepotente?, pues nuevamente me
disculpan; si me doy aplausos cuando los merezco. El día que me despedí de mi
equipo sentí ese otro momento de éxtasis porque la energía que me transmitieron
en ese instante era de gratitud y de confianza. Me dije “valió la pena, el
equipo es unido, fuerte y bueno”…y así fue.
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